DIEZ CONSEJOS PARA UN VERANO CRISTIANO

1. Encima de todo el equipaje, que no falte la Palabra de Dios. ¿No buscamos amigos con los que hablar y entablar conversación? Dios, te lo aseguro, es el mejor confidente. 

2. Junto a los utensilios de aseo, procura añadir “el silencio”. Es un buen tonificante. Nos hace sentirnos más oxigenados y, como si fuera un espejo, la calma nos enfrenta a la verdad de nuestras vidas y de nuestras personas. 

3. A un lado de los diversos libros de lectura, incluye alguno que tenga identidad cristiana. El pensamiento de autores cristianos nos da pistas para situarnos en diferentes cuestiones que se nos presentan en el día a día.

4. Además de cerrar bien la maleta, procura sellar también los momentos de amargura y de contrariedades que has podido tener en los últimos meses. Al verano hay que ir con dos necesidades: la del descanso y la del olvidar las ofensas.